domingo, 22 de diciembre de 2013

Los Kennedy, 50 años después. El asesinato de JFK y la teoría de la conspiración

Dallas, 22 de noviembre de 1963

La visita presidencial a Dallas formaba parte de una gira a Texas en la que Kennedy pretendía, en un estado eminentemente republicano, aunar los votos necesarios para ser reelegido en las elecciones de 1964. En los días anteriores al 22 de noviembre, todo había transcurrido con normalidad. El Presidente y su esposa habían visitado San Antonio, Houston y Forth Worth sin encontrar mayor oposición y recibiendo siempre el caluroso recibimiento de las masas.


En Dallas, el Presidente iba a asistir a una convención del Partido Demócrata en el Trade Mart, y se piensa un recorrido para que, desde el aeropuerto hasta su destino, la comitiva presidencial reciba el calor de la población. A tal fin, Kennedy exige un coche descapotable para saludar a la gente de Dallas que ha abarrotado las calles para saludarle. Incluso llega a pedir que paren el coche y se baja del coche en un par de ocasiones para estrechar manos. En el coche presidencial viajan Kennedy y su esposa, a la que ruega en un par de ocasiones que se quite las gafas de sol para que el público la pueda ver bien; delante suyo, el Gobernador Conally y Nellie, su mujer; y, finalmente, el piloto y el copiloto, que son hombres del Servicio Secreto. Tras ellos, un segundo coche con más agentes y, después, el coche del Vicepresidente Johnson.


Jackie Kennedy tratando de huir

A las 12:30 la comitiva deja Houston Street y entra en Elm Street. Cuando el convoy se encuentra en mitad de la calle sucede la tragedia. Se oyen tres disparos y el Presidente cae abatido. Jacqueline Kennedy, presa del pánico, intenta huir del vehículo saltando por encima del maletero, pero los agentes del Servicio Secreto se lo impiden. Son las 12:34 y la comitiva sale disparada hacia el Parkland Hospital. Kennedy había recibido dos impactos: el primero le atraviesa la garganta antes de herir al gobernador Conally, el segundo impacta en su cabeza y el tercero no alcanza a nadie. Los cirujanos intentan inútilmente mantener con vida al Presidente practicándole una traqueotomía, pero tienen que rendirse a la evidencia. A las 13:00 horas, aproximadamente, certifican su muerte.

Entretanto, el Vicepresidente teme que el asesinato forme parte de un complot más extenso para desestabilizar a los Estados Unidos y conducirle a la guerra, así que es conducido a toda prisa al Air Force One para viajar a Washington y asumir el mando de la nación. Pocos minutos después se le une Jacqueline Kennedy con el féretro de su esposo. A las 14:40, a bordo del avión, Johnson jura su cargo como nuevo Presidente de los Estados Unidos de América.

School Book Library
Por lo que respecta a los espectadores presentes en Elm Street, pocos se dan cuenta de lo que ocurre realmente. Pero, una vez percatados, se desata el pánico. Unas cuantas personas afirmaron que los disparos procedían del School Book Library (un edificio destinado a almacén por los editores de manuales escolares), por lo que la policía se precipita a todo correr hacia allí. Tras registrar el interior han encontrado un rifle cerca de una ventana del piso superior y constatan que el único miembro del personal que falta es Lee Harvey Oswald. Inmediatamente, dan aviso a todas las unidades de la policía y del F.B.I., proporcionando la descripción y los datos del fugitivo.

Oswald ha huido tras el magnicidio y trata de pasar desapercibido en las calles de Dallas cuando un agente de policía, el agente J. D. Tippit, que le ha reconocido, le da el alto. Son las 13:15. Antes de que pueda reaccionar, Oswald saca un revolver y dispara cuatro veces sobre el agente. Tras esto, se refugia en un cine. Avisados por numerosos testigos, la policía rodea el cine y detiene a Oswald. Dos días después, cuando iban a trasladar a Oswald desde los calabozos de la comisaria hasta la prisión del condado, un hombre dispara sobre él y le mata. El asesino, Jack Ruby, es detenido e interrogado. En el juicio al que se le sometió, Jack Ruby siempre confesó haber actuado en solitario.

Momento en que Jack Ruby dispara a Oswald


El recluta Oswald
Pero, ¿Quién era realmente Lee Harvey Oswald? Nacido en 1939 en Nueva Orleans, su padre muere siendo él un niño, y su madre se casa en otras dos ocasiones. Esto le llevó a cambiar constantemente de ciudad, impidiéndole echar raíces y hacer amigos. En consecuencia, fue desde siempre un niño reservado que disfrutaba de la soledad. No es extraño que, tratando de buscar acomodo, se enrolase en los marines antes de cumplir diecisiete años. Es entonces cuando se le proporciona instrucción militar y cuando comienza la controversia: para unos se convirtió en un magnífico tirador, mientras que, para otros, poseía una puntería normal o mediocre. Después de su instrucción es destinado a las bases americanas en Japón, donde reside quince meses y donde tiene ya algunos problemas de insubordinación. En Japón, Oswald se aficiona a la lectura, y lo que lee son obras marxistas. Tal es su fascinación por la Union Soviética, que sermonea a sus compañeros sobre los beneficios del comunismo y llega a aprender ruso, por lo que sus compañeros le apodan Oswaldskovich. En el otoño de 1959 abandona el ejército y viaja a Europa con la intención de llegar a la URSS.

Una vez en la URSS, intenta que se le conceda la ciudadanía soviética, pero las autoridades rusas desconfían de él, por lo que se la deniegan. Apesadumbrado, trata de suicidarse. En ese momento, piensa que, si abjurase de su país y de su pasado, pueda quedarse en el país de los soviets, por lo que se dirige a la embajada americana y renuncia a su ciudadanía estadounidense. Tras esto, se le concede un permiso de estancia en la Union Soviética, se le proporciona una casa y un trabajo. Comienza entonces un periodo de tranquilidad para Oswald, que se enamora y se casa con Marina Prusakova, con la que tiene un hijo en 1962. Pero al año siguiente, súbitamente, decide regresar a los Estados Unidos junto con su familia.

Los meses que median entre su regreso y el asesinato de Kennedy son sin duda los más confusos para Oswald: se instala en Forth Worth, luego se separa de su mujer y viaja a Nueva Orleans, donde crea una plataforma de concienciación procastrista. Es también en estos meses cuando compra a una tienda de Chicago un rifle que le envían por correo. Días antes del 22 de noviembre, Oswald se hace una foto con el rifle, un revólver y un periódico, como queriendo mostrar a través del periódico la fecha en que se hizo. ¿Qué se pretendía demostrar con esa foto?
 
Oswald posando con el rifle
Las dudas sobre los hechos que habían rodeado el asesinato de Kennedy inquietaron desde el primer momento a Lyndon Johnson, quien, una semana después del suceso, decidió la creación de una comisión de investigación que actuaría de manera independiente, encabezada por el Presidente de la Corte Suprema Earl Warren.

Lo que veía Oswald
Tras casi un año de investigación, el 27 de septiembre de 1964, se hace público el informe de la comisión Warren. La conclusión es clara: Lee Harvey Oswald, sin formar parte de ningún complot, ha realizado los tres disparos que acabaron con la vida del Presidente. Del mismo modo, Jack Ruby tampoco forma parte de ninguna conspiración mayor. En ambos casos se trata de dos perturbados que actúan en solitario. Las huellas dactilares y algunas fibras textiles encontradas en el rifle, acusan directamente a Oswald. Asimismo, la comisión Warren crea un nuevo término, el de la “bala mágica” para explicar el trayecto de la primera bala. Esta bala alcanzó al presidente a la altura del hombro, saliendo después por la garganta para, a continuación, perforar el asiento delantero, atravesar el tórax del gobernador Conally, su muñeca derecha y el muslo izquierdo.

Posible ubicación del segundo tirador
Esta “bala mágica” es la prueba más firme de aquellos que se apuntan a la teoría de la conspiración. Además, en el Parkland Hospital la herida de la garganta de Kennedy se consideró que estaba causada por la entrada y no por la salida de un proyectil. De esta manera, habría habido más de un tirador. Uno actuando desde el School Book Library (a la espalda del Presidente) y otro desde alguna posición frontal. Sin embargo, la traqueotomía realizada borró cualquier posible prueba. También es curioso que no se encontrara ningún resto de la “bala mágica”, haciéndola aún más misteriosa. En su lugar se encontró, en la camilla del hospital en la que atendieron a Conally, una bala de idéntico calibre a las usadas por el rifle de Oswald, aunque intacta. Todos los expertos en balística consultados por fuentes extraoficiales afirmaron que, en realidad, la bala debería estar destrozada después de tan prodigioso recorrido. Ni Johnson ni Conally creyeron nunca la teoría de la "bala mágica".

Hay otros datos que apuntan en contra de la teoría oficial. De acuerdo con una grabación de un espectador, toda la escena se produce en apenas dos segundos. Sin embargo, para recargar el rifle de Oswald, un viejo fusil Mannlicher italiano, se necesitan un mínimo de 2,3 segundos (y recordemos que se realizaron tres disparos). Incluso hubo testigos que afirmaron haber oído disparos procedentes del parque opuesto a donde estaba la School Book Library. A propósito de los testigos, 18 habían muerto tres años después del atentado de Dallas. De esos 18, hasta un total de 13 murieron en accidente, asesinados o por suicidio. Además, se pudo demostrar que Jack Ruby estaba relacionado con el hampa, haciendo que la teoría conspirativa cobrase todavía más fuerza.

También se planteó la cuestión de la verdadera identidad de Oswald. ¿Era realmente quien decía la comisión Warren? ¿Hubo un segundo tirador? ¿Pertenecía a la C.I.A.? Sólo de esta manera podría explicarse que sus inclinaciones comunistas no levantaran sospechas en el seno del ejército. Y, de paso, esto explicaría que pudiera moverse libremente entre Estados Unidos y la URSS sin verse investigado por el F.B.I., que llevaba un minucioso registro de los ciudadanos norteamericanos que se pasaban a los soviéticos.


A mediados de la década de 1970, un 60% de los estadounidenses encuestados creía que Oswald no había participado solo, y un buen porcentaje no ocultaba sus sospechas acerca de la implicación del F.B.I. o de la C.I.A. 

Desde 1963, varias películas y documentales han intentado arrojar luz sobre el magnicidio. Sin embargo, cincuenta años después, sigue siendo imposible esclarecer todas las circunstancias que rodearon el asesinato de JFK.

El asesinato de Kennedy, documental:


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