jueves, 5 de diciembre de 2013

Fernando VII: el problema sucesorio.

Fernando VII

En 1829 Fernando VII se casaba con su sobrina María Cristina de Borbón. Era su cuarto matrimonio y aún no tenía descendencia. De fallecer en este momento, sería su hermano Carlos María Isidro quien le sucedería en el trono, hecho que no le agradaba en absoluto, dadas sus tendencias absolutistas y clericales.

Carlos María Isidro,
pretendiente al trono de España
Dado que no podía alterar el orden sucesorio en favor de su hermano Francisco de Paula y que su mujer se encontraba embarazada (pudiendo nacer una niña), Fernando VII decidió publicar en 1830 la Pragmática Sanción, presentada por su padre Carlos IV ante las Cortes en 1789 y que abolía la Ley Sálica promulgada en 1713 por Felipe V.

Así las cosas, el 10 de octubre de 1830 nacía una niña, la futura Isabel II y en enero de 1832 su hermana, a la que se llamaría Luisa Fernanda. Los carlistas recobraron la esperanza de acceder al trono pues no les importaba desatar una guerra civil y no veían difícil derogar la Pragmática Sanción, valiéndose de la conspiración.

En 1832 Fernando VII sufrió un ataque de gota que hizo temer por su vida. Fue la ocasión esperada por los carlistas, los llamados sucesos de La Granja, donde Calomarde, Alcudia, González Maldonado y Antonini convencieron a María Cristina de que la Pragmática Sanción sólo conducía a la guerra civil. Ante esta situación, la Reina instó a su marido a que anulara la Pragmática, aunque se puso una condición que no todos cumplieron: que el documento permaneciera oculto hasta la muerte del monarca.

Sin embargo, y sorprendentemente, Fernando VII se recupera y se retracta de lo firmado, si bien el documento ya no existía: la infanta LuisaCarlota, hermana de María Cristina y mujer de Francisco de Paula, en un acto que roza lo anecdótico (bofetada incluida), hace llamar a Calomarde exigiéndole que le enseñe el codicilo firmado por el Rey y cuando lo tiene entre sus manos, lo rompe. El trabajo de los carlistas había sido tirado por tierra.

María Cristina y Fernando VII
paseando en los jardines de palacio, 1830
A la vista de lo sucedido, Fernando VII, previendo que su mejoría podría no ser duradera, asoció a María Cristina al trono y delegó en ella ciertos poderes, al tiempo que se fijaba la fecha para la jura de Isabel como Princesa de Asturias.

Al acto fue invitado el infante don Carlos que se encontraba en Lisboa, pero éste, además de no reconocer a Isabel como legítima heredera, se negó a acudir, pues desde allí podría organizar un inminente ataque a la muerte de su hermano. La respuesta del Rey no se hizo esperar y lo desterró a los Estados Pontificios.


Los días de Fernando VII estaban llegando a su fin, y aunque se mantenía bastante lúcido, el deterioro físico era irreversible, no pudiendo desplazarse por sí mismo. Moría el 29 de septiembre de 1833 y menos de un mes después Isabel es proclamada Reina de España. Durante su minoría de edad se encargarían de la Regencia su madre María Cristina, y después el general Espartero. El infante don Carlos por su parte, no abandonó la idea de acceder al trono, por lo que en octubre se proclamó Rey de España, dando comienzo la primera Guerra Carlista, que duraría siete años.

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