lunes, 23 de diciembre de 2013

Cine bélico: Un puente lejano

Cartel de la película
Ningún acontecimiento bélico ha llamado tanto la atención de las cámaras como la II Guerra Mundial. Ya en el trascurso de la guerra, cineastas como Leni Riefensthal, John Ford o Frank Capra, tomaron las cámaras para plasmar la realidad del conflicto. No sería los únicos, pues las sucesivas generaciones de directores de cine les tomaron el relevo.

El filme que nos ocupa, Un puente lejano, fue estrenado en 1977 basándose en la novela de 1974 de Cornelius Ryan, un famoso periodista de guerra que cubrió la Segunda Guerra Mundial con sus crónicas y que, después de la contienda, se dedicó a escribir sobre algunos de los episodios más famosos de ésta. Otra obra suya, también llevada al cine, es El día más largo.


Lanzamiento de paracaidistas al inicio de la Operación
Un puente lejano recrea la historia de la operación Market-Garden. Lo que pretendían los Aliados era lanzar un enorme contingente de tropas aerotransportadas tras las líneas enemigas para capturar los puentes del Rin y retenerlos hasta la llegada del grueso de la infantería y la tropa mecanizada. El objetivo era doble: por un lado, los Aliados liberarían Holanda y podrían hacerse con el puerto de Rotterdam para disponer de un lugar de suministro cercano al frente de batalla, dejando así de depender de los lejanos puertos franceses (Cherburgo, Calais, Dunkerque…); por otro lado, el cruce del Rin derribaría el último gran obstáculo natural antes de entrar en Alemania, por lo que una vez superado, podrían avanzar hacia Berlín acortando la guerra varios meses.

Con lo que no contaron los Aliados fue con enfrentarse a un enemigo bien equipado, con experiencia de combate y determinado a conseguir la victoria. Los alemanes se habían parapetado tras la denominada “muralla del oeste”, un conjunto de fortificaciones que se apoyaban en el Rin y cuya defensa estaba dirigida por los mariscales Model y von Rundstedt. Además, contaban con el refuerzo de la II División Panzer acantonada en Arnhem. Todos estos datos eran desconocidos por los Aliados, que creían firmemente que Alemania estaba virtualmente derrotada y que únicamente podría oponer ancianos del Volkssturm y jóvenes de las Juventudes Hitlerianas. Nada más lejos de la realidad.

La película fue dirigida por Richard Attenborough, que puso todo su empeño para que la película fuese rodada dentro del mayor verismo posible. El rodaje tuvo lugar en Holanda, en algunas de las localidades que fueron protagonistas de la contienda, por lo que la fidelidad en cuanto a la ambientación es absoluta. Por lo que respecta al equipo técnico que acompañó a Richard Attenborough, todos ellos (directores de fotografía, de sonido, guión, montaje…) habían sido galardonados con un Óscar antes de 1977.

El Mayor Julian Cook
Con un presupuesto de 22 millones de dólares, y la participación de un selecto plantel de actores, Un puente lejano puede considerarse la última superproducción ambientada en la II Guerra Mundial. Entre los actores encontramos a Michael Caine (Teniente Coronel J.O.E. Vandeleur), Dirk Bogarde (Teniente General Frederik Browning), James Caan (Sargento Eddie Dohun), Sean Conery (General de Brigada Roy Urquhart), Robert Redford (Mayor Julian Cook), Edward Fox (Teniente General Brian Horrocks), Ryan O’Neal, Gene Hackaman (General de Brigada Stanislaw Sosabowski), Anthony Hopkins (Teniente Coronel Joh Frost)… No todos ellos son personajes principales, de hecho algunos aparecen en unas pocas secuencias. Es el caso de Robert Redford y de James Caan, dos actores consagrados (Redford ya había hecho grandes éxitos como Todos los hombres del Presidente o El golpe, que le valió una nominación a los Óscar; mientras que James Caan había tenido un papel casi protagonista en El padrino como Sonny Corleone) que en esta película ocupan el papel de secundarios.

Michael Caine y Edward Fox en una escena de la película

Todos ellos interpretan a soldados y oficiales del bando Aliado. Generalmente, en este tipo de películas suele encontrarse una oposición muy acentuada entre los Aliados y los alemanes. Sin embargo, en este caso, también se observa la antítesis entre los ingleses y los americanos. Los primeros, subordinan todas sus actuaciones a las órdenes y al cumplimiento de los manuales de combate, mientras que los soldados estadounidenses se muestran mucho más impulsivos, incluso irrespetuosos.

James Caan como el Sargento Eddie Dohun
El ejemplo paradigmático de la insubordinación estadounidense lo encontramos en James Caan, que interpreta al Sargento Eddie Dohun de los Estados Unidos. No es un personaje que aparezca a lo largo de toda la película, sino sólo en una acción puntual. Cuando el teniente de su unidad resulta gravemente herido, acude a buscarlo, arriesgando su propia vida, y logra, a punta de pistola, que el médico le atienda. Su obstinación obtiene recompensa cuando el doctor le confirma que no se encontraba muerto, sino herido y que podrá recuperarse.

Por lo que respecta a los alemanes, es de agradecer, en pos del verismo histórico, que no sean presentados, como sucede habitualmente, como unos personajes crueles y sanguinarios. Más bien al contrario, el Mariscal Gerd von Rundstedt es presentado como un hombre muy querido por la tropa, mientras que el Mariscal Model aparece siempre como un hombre culto y de modales exquisitos, que no duda en aceptar hacerse cargo de los heridos británicos. Además, de dotados de estos valores humanos, Richard Attenborough nos muestra la realidad de los mandos alemanes que participaron en la operación Market-Garden al mostrarlos como grandes conocedores de la estrategia y de las tácticas bélicas, siendo siempre conscientes de cuáles son sus puntos débiles y cuáles sus fortalezas.

Las mejores escenas de la película llegan al final, destacando tres de ellas de manera muy especial. La primera es la que tiene lugar cuando los cinco generales Aliados derrotados, contemplan desde lo alto de un campanario cómo el Rin, que se encuentra a un kilómetro, se ha convertido para ellos en una barrera infranqueable, por lo que deben abandonar a su suerte a los soldados que están siendo cercados por los alemanes. Otra de las escenas, con gran complejidad técnica, es la huida de Roy Urquhart (Sean Connery) y su brigada cruzando el río mientras cae un intenso aguacero. Aquí se demuestra la gran pericia del director de fotografía, pues es capaz de recrear la fuerte lluvia sin que ello obstaculice la visión del espectador, algo que suele ocurrir muy frecuentemente en estas secuencias. Pero la escena con mayor carga emotiva llega sin duda cuando los soldados heridos, que han sido dejados atrás por no poder cruzar el río, esperan la llegada de los alemanes.



Los cinco generales derrotados: 
Hackman, O'Neal, Caine, Fox y Bogarde
La música cobra una fuerza muy especial en esta película. El compositor encargado de dirigir la banda sonora fue John Addison, que curiosamente había combatido en la II Guerra Mundial y había participado en la Operación Market-Garden. Al principio de la película, la banda sonora, con tintes épicos, contribuye a crear la sensación de que los aliados van a ser (como suele suceder en este tipo de filmes) protagonistas de grandes hazañas. Sin embargo, Un puente lejano no es una película al uso, pues narra una de las mayores derrotas de los aliados en la guerra, por lo que la música va dejando paso progresivamente a los sonidos de la batalla, que acaban siendo los encargados de ambientar las escenas.

"Siempre pensé que tratábamos de alcanzar
 un puente demasiado lejano"
Por último, cabe destacar la gran fidelidad de la película por los hechos narrados y su magnífica ambientación de las batallas (el ruido del combate está muy bien recreado, especialmente en lo que se refiere a los proyectiles de la artillería). También en este sentido hay que mencionar el notable grado de verismo alcanzado en el vestuario de los personajes, sin concederse ninguna licencia. Todos los uniformes, medallas e impedimenta que aparecen en la película son los correspondientes a aquélla época y lugar.

No queda más que terminar recomendando el visionado de esta película que, desde el salón de su casa, le trasportará al turbulento otoño de 1944.



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